Viabilidad y barreras para el ejercicio del derecho humano al agua y saneamiento en México - page 51

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Viabilidad y barreras para el ejercicio del derecho humano al agua y saneamiento en México
La siguiente ambigüedad es la de “culturalmente aceptable”. Considero que
es un avance que se haya incluido el aspecto cultural en relación con el agua,
siempre olvidado —o rebajado a un nivel, ya sea de juego o de pobre publi-
cidad— en planes y programas hídricos en México, por ejemplo, pero no hay
que olvidar que ello es una característica de aceptación del usuario, con lo
que se corre el riesgo de que si el usuario considera que el agua es confiable
y potable (por desconocimiento del estado de las fuentes de agua, sistemas
de potabilización u otro factor), aunque realmente ello no sea así, el servicio
de agua y saneamiento cumplirá con esta característica. Aunado a lo anterior,
no puedo dejar de resaltar el modelo cultural dominante, tendiente al des-
perdicio de agua, que la modernidad y la posmodernidad han desarrollado a
través de los sistemas convencionales de distribución y deshecho de aguas:
la imagen de la llave que se abre y deja salir un torrente de agua; los baños
que desperdician litros y litros de agua cada vez que se utilizan y las regade-
ras que pueden mantenerse abiertas durante tiempo indefinido. Este modelo
cultural es el que ha privado a lo largo del siglo
xx
y comienzos del
xxi
como
resultado de la modernidad, de la publicidad y de la comodidad aparejada.
Si tal es el modelo cultural al que se hace referencia (por lo menos podría
interpretarse que es
un
modelo cultural citadino); la ambigüedad va en contra
del espíritu del informe citado.
Los dos últimos criterios son difíciles de manejar también, ya que entra-
mos en el terreno pantanoso de los precios y las tarifas por el agua. Se dirá
que se habla siempre del costo de los servicios y no del costo del agua, pero
en tanto el agua sea medida (cuando haya medidores) y se cobre por la
cantidad utilizada
, se está
cobrando el agua, no el servicio en sí
. Y el último
criterio, relacionado con que el precio del agua que no reduzca la posibilidad
de adquirir otros bienes y servicios, tampoco hay un criterio claro que permita
definir cuáles son los otros servicios y bienes esenciales tomados en cuenta.
Aquí, por ejemplo, entramos en un terreno que los estudiosos en el tema de
la pobreza han examinado y discutido en varias ocasiones,
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relacionándolo
con criterios de medición de la pobreza.
He dejado para el final el criterio de un servicio de saneamiento adecua-
do y seguro. Podríamos sobreentender el criterio de “seguro” como que no
9 V. autores como Julio Boltvinik y Araceli Damián.
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