41
Las dimensiones eludidas en el derecho al agua y al saneamiento actual en México
mos la dimensión de una cualidad humana y aisláramos el hablar, el ver, el
oír, el tocar, el oler (los sentidos, todos herramientas biológicas de la comu-
nicación) para que cada uno sea reconocido en una ley y se pueda hablar
de un derecho. Ello me parece macabro, porque no se busca el derecho a la
democratización de los medios de comunicación, por ejemplo (que es urgen-
te hacerlo, dada la idiotez galopante de la programación de los consorcios
televisivos en México y que la comparten con algunos países de Centroamé-
rica), sino la búsqueda de un reconocimiento legal de una característica (no
única, pero sí muy desarrollada por) del género humano. Me surgen algunas
interrogantes: ¿es acaso que el ser humano se encuentra tan deshumaniza-
do que actualmente tiene que pelear por un derecho que no es tal, sino parte
intrínseca de sí mismo? ¿Es tal el nivel de opresión (y, por consiguiente y en
consecuencia, en la misma medida, la percepción sobre el nivel de fragilidad
y de incertidumbre en la sociedad) que mueve a buscar el reconocimiento de
una multiplicidad de derechos?
Esta sobrerregulación de derechos humanos, paradójicamente, ata y no
libera.
2
Estamos atados a la multipresencia de derechos humanos que des-
cuartizan al ser humano en partes. Paradójicamente, mientras más derechos
se reclaman, más fragmentación del ser humano existe y más ataduras apare-
cen, porque hay que seguir regulando las partes que componen al ser humano
y su sobrevivencia. Douzinas así lo menciona:
Pero la progresiva legalización de la existencia, donde cada vez más aspectos
de la vida son derechos, quiebra la unidad del yo. Los derechos humanos divi-
den el cuerpo en partes y reemplazan su unidad con derechos, que compensan
simbólicamente por la negativa a la unidad corporal (Douzinas, 2006: 334).
Hay un punto de partida que sugiero tomar en cuenta y es, que antes de ser
un derecho y
pese
a estar reconocido como tal en las leyes nacionales y en
los acuerdos internacionales, el agua y el saneamiento son una
necesidad
básica
. El psicólogo Abraham Maslow sitúa al agua en el primer nivel de las
necesidades humanas, entre las necesidades básicas o fisiológicas. Una de
2 “Cuantos más derechos creamos, más hay que crear, más hay que hacer efectivos,
haciéndose al hombre y a la humanidad un coleccionista de derechos y leyes”
(Douzinas, 2006: 335).