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Viabilidad y barreras para el ejercicio del derecho humano al agua y saneamiento en México
ni la voluntad política para llevar a cabo a cabalidad el derecho humano al
agua y al saneamiento.
Palabras clave:
derecho moral, necesidades básicas, dignidad humana, fun-
damentación ética.
Introducción
En los últimos meses se ha acrecentado la presencia de comentarios y opi-
niones acerca del derecho humano al agua y al saneamiento; ha sido tema de
reuniones, encuentros, coloquios y foros. Se ha puesto a debate en artículos
y se ha activado su inclusión y su aplicación a través de normas y leyes, ya
sean internacionales o nacionales. De alguna u otra forma, todavía maleable,
el derecho humano al agua y al saneamiento ha sido aplicado con diversas
fórmulas en algunos países y le ha llegado el momento a México. El derecho
humano al agua y al saneamiento fue incorporado a la Constitución Políti-
ca de los Estados Unidos Mexicanos, específicamente en su Artículo 4º, en
2012. El terreno pisado por los derechos humanos se vuelve cada vez más
amplio, lo que me resulta altamente preocupante por razones que expondré
más adelante. En México se incorporó el derecho a la salud y a una vivienda
digna, también plasmados en la Constitución, en 1983. En 2009, se incorpo-
ra el derecho al acceso a la cultura; en 2011 se reconocen los derechos a
la satisfacción de necesidades de la niñez, el derecho a la cultura física y la
práctica del deporte, así como el derecho a una alimentación nutritiva, sufi-
ciente y de calidad; en 2012 se incorpora, además del mencionado derecho
al agua y al saneamiento, el derecho a un ambiente sano para el desarrollo
y el bienestar. A estas alturas, próximamente un grupo de ciudadanos debe-
ríamos proponer el derecho a ser artista y cumplir, al menos en papel, uno de
los postulados de Herbert Read.
Para cada uno de estos derechos plasmados en la ley máxima del país
hay un reconocimiento, al menos, escrito. Se podría llegar a afirmar que las
leyes son las mejores, las más adecuadas (yo tengo mis severas dudas),
pero en la aplicación de las mismas es donde encontramos los mayores es-
collos, los grandes problemas y los hoyos negros en los que las leyes se
aplican a conveniencia o en la medida que los escasos recursos públicos lo