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Las dimensiones eludidas en el derecho al agua y al saneamiento actual en México
universales, inderogables, inalienables, imprescriptibles, indivisibles e inter-
dependientes (en relación con otro tipo de derechos, como los civiles, sociales,
etcétera).
Los derechos morales son los que tienen un fundamento y una exigencia
éticos, directamente relacionados con la dignidad humana. Entre los dere-
chos humanos (algunos autores agregan el término “fundamentales”) y estos
hay una ligera frontera entre la dimensión ética y la dimensión jurídica (Fer-
nández, 1982: 99); una antecede a la otra. Pero si seguimos por la senda de
la dignidad humana, podríamos afirmar, como lo hace Habermas, que “cons-
tituye la ‘fuente’ moral de la que todos los derechos fundamentales derivan su
sustento” (Habermas, 2010: 6).
En la dimensión pura del reconocimiento dentro de una Constitución de
cualquier país, los derechos humanos pueden o no ser reconocidos, pero
si son inherentes a una persona humana entonces tal derecho, expresado
internacionalmente y reconocido como tal, es aplicable aunque no aparezca
enunciado en la Carta Magna: “Los derechos humanos internacionalmente
reconocidos deben tener una supremacía jerárquica de los derechos consti-
tucionales” (Nikken, 1994: 26).
De lo dicho, se desprende que un derecho humano puede ser reconocido
legalmente, pero eso no necesariamente implica que las condiciones éticas
(el fundamento ético de la dignidad, por ejemplo, defendido por Fernández y
por Habermas) sean las adecuadas para asegurar su cumplimiento, o que di-
cha necesidad no haya existido antes del reconocimiento legal. En el ámbito
legal y político-social debe, por ello, privar una condición en donde haya res-
peto, garantías de cumplimiento, un compromiso (serio y honesto) por quien
reconoce el derecho y una posición de absoluta deferencia hacia la dignidad
humana
6
(Fernández, 1982: 102 y ss.).
6 Entiéndase dignidad humana en toda la extensión y completitud de la frase, como
merecimiento, en tanto que condición del género humano. No debe entenderse la
dignidad como una actitud vergonzante, muy cercana a lo que se interpreta del texto
de Juan Bautista Justo con referencia a la dignidad humana y el saneamiento (Cfr.
Bautista, 2013, anotado en la bibliografía). Recuérdese también las frases de Immanuel
Kant: “En el reino de los fines todo tiene un precio o una dignidad. Aquello que tiene
precio puede ser sustituido por algo equivalente; en cambio, lo que se halla por encima
de todo precio y, por tanto, no admite nada equivalente, eso tiene una dignidad” (véase
Fundamentación de la metafísica de las costumbres
).