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Derecho y responsabilidad por el agua
humus
, “tierra”. “Húmedo”, 1288, se deriva para algunos también de “humus”,
“tierra” (Corominas, 1994).
El agua, la tierra y el hombre se encuentran consagrados en un
éthos
compartido, sólo artificialmente escindido desde los abusos de la técnica y
la arrogancia de la razón idealizada. Las peripecias del habla, las voces que
surgen en una lengua, sus derivaciones, accidentes, lejanías y confluencias
se muestran y surgen del pensar y el hacer. La tierra y el agua son el
oikos
, la
casa que el hombre habita como el feto en el vientre (Morin, 1997a).
Remontar la raíz etimológica exhibe, en el trazo que vincula el sentido de
las palabras, la comunidad de origen, la fuerza que las articula en su derro-
tero y devenir compartido: la tierra, el agua, el hombre.
Humus
, humedad y
humano en el mismo crisol conjugan sus derechos y responsabilidades, sus
merecimientos y atributos, sus posibilidades y fronteras. Los derechos del
hombre son indisociables de la salvaguarda de la tierra y el agua, es decir,
de la naturaleza.
Escasez y derecho
Humildad, otra palabra que comparte raíz con “humano”, está asociada a la
capacidad de reconocer límites. Es con humildad que podemos vivir y com-
prender la escasez. La idea de escasez, y de límite, por tanto, está rela-
cionada con el significado del derecho. Recordemos que el establecimiento
jurídico de un derecho llega a ocurrir por oposición a su ausencia, carencia o
riesgo. Se impone la lucha por un derecho ante su escasez. En condiciones
de plena abundancia de la materia a que el derecho refiere, este es simple-
mente inútil. Estipulamos derechos en torno a lo que hace falta. El agua, pero
la tierra toda, la naturaleza, en virtud de la expansión viral del hombre y de la
apropiación privada que este hace de ella, se ha vuelto escaza e inaccesible
para millones de personas y otros seres vivos.
La conciencia de los límites respecto al agua se manifiesta en acuerdos
internacionales a partir de 1992. En la Conferencia Internacional sobre el
Agua y el Medio Ambiente (
ciama
), efectuada en Dublín, se asume de manera
explícita el carácter finito del agua, así como la necesidad de su manejo inte-
gral por cuencas hídricas, la participación de los usuarios en su planificación