Viabilidad y barreras para el ejercicio del derecho humano al agua y saneamiento en México - page 22

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Derecho y responsabilidad por el agua
es recuperar la calidad del agua que ha recibido los desechos, o bien, mucho
mejor, encontrar el modo de abatir el estilo dispendioso de consumo y la ge-
neración compulsiva de desechos, de manera que no se despilfarre energía
en limpiar lo que hubiéramos podido no contaminar.
En todo caso, la pregunta es si la naturaleza, y el agua en particular, se
puede regenerar. En respuesta a dicha cuestión encontramos que una po-
sición remite a la idea de que la naturaleza es capaz de recuperarse rápida-
mente de la intervención humana, especialmente si se le ayuda con adecua-
das políticas de gestión. Es el mito de “
nature benign
” (Tvedt y Oestigaard,
2010:5, citando a Schwarz and Thompson, 1990). Es una idea asociada con
los defensores del libre mercado. Los ambientalistas radicales sostienen lo
opuesto: la naturaleza es sumamente vulnerable y muy susceptible de ser
dañada de forma irreversible por las actividades humanas. Este es el mito
de la
“nature ephemeral”
(
ídem
). Una posición intermedia está representada
por científicos y tecnólogos sinceros, cuya tradición está bien recogida y sis-
tematizada por Enzo Levi (1985) en su libro
El agua según la ciencia
, donde
presenta en prosa clara y poética la historia de la tecnología del agua, desde
Arquímides hasta nuestros días. Esta posición mantiene confianza en que la
ciencia y la tecnología pueden resolver, incluso, los extremos problemas que
ellas mismas han provocado.
Por nuestra parte, lo importante es destacar que el derecho humano al
agua no se puede disociar del análisis del deterioro que la sociedad industrial
ha causado al agua y a la naturaleza en general. Satisfacer las necesidades
hídricas básicas de los millones de personas que no disponen de agua y
saneamiento no sólo obliga a reinventar la tecnología para que, de arma de
sometimiento y degradación de la naturaleza, se transforme en instrumento
de una sustentabilidad real, sino que nos impele a encontrar una solución
en la que seamos capaces de construir un nuevo modo de convivencia que
debiera recuperar el respeto a la sacralidad del agua y retomar los consejos
de Hesiodo: “Jamás cruces con tus pies las límpidas aguas de los ríos sem-
piternos, sin antes hacer rogativas, mirando a la hermosa corriente, después
de lavarte las manos en la bien amada agua clara. Al que atraviesa un río con
manos impuras, los Dioses le toman odio y le preparan calamidades para el
porvenir.” (Hesiodo, 2007: 11).
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