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Viabilidad y barreras para el ejercicio del derecho humano al agua y saneamiento en México
Indicadores
Se necesitan esfuerzos acelerados y específicos para llevar agua potable a todos
los hogares rurales.
El suministro de agua potable sigue siendo un desafío en muchas partes del mundo.
Dado que la mitad de la población de las regiones en vías de desarrollo carece de
servicios sanitarios, la meta de 2015 parece estar fuera de alcance.
Las diferencias en lo que respecta a cobertura de instalaciones sanitarias entre
zonas urbanas y rurales siguen siendo abismales.
Las mejoras en los servicios sanitarios no están llegando a los más pobres.
A unos cuantos meses de llegar al 2015, nos encontramos de nuevo con que
los propósitos internacionales se incumplen, ya que todo indica que habre-
mos fracasado en lograr los
odm
en materia de agua. El mundo se enfrenta
con la realidad de que, en la actualidad, 783 millones de personas, un 11%
de la población del planeta, no tienen acceso a una fuente de agua potable
en condiciones adecuadas. (Informe 2012,
odm
) y que, según los cálculos de
la Organización Mundial de la Salud (
oms
), 2,400 millones de personas care-
cerán de saneamiento básico en 2015.
El informe
Actualización de los progresos en saneamiento y agua potable
de 2013 (World Health Organization and
unicef
, 2013), advierte que, al ritmo
actual de progreso, el
odm
para 2015, de reducir a la mitad la proporción de la
población que carecía de saneamiento en 1990, no se alcanzará por un 8%,
cifra que representa quinientos millones de personas.
En contraste, los efectos de la economía basada en el petróleo, el derro-
che energético y el hiperconsumo, que excluye a buena parte de la humani-
dad del derecho al agua, lleva a superar, el 7 de mayo de 2013, las 400 partes
por millón de bióxido de carbono, uno de los más importante gases de efecto
invernadero.
En el entorno de las islas Hawaii, en medio del océano Pacífico y alejado
de toda fuente importante de contaminación, desde hace más de medio siglo
el observatorio de Mauna Loa mide la concentración atmosférica de dióxido
de carbono. El 7 de mayo de 2013 por primera vez en al menos 800.000
años, la concentración de este gas de efecto invernadero ha superado la
marca de las 400 partes por millón (ppm). Hace 200 años, cuando se inventó
la máquina de vapor, estábamos en 280 ppm (Moreno, 2013).