18
Viabilidad y barreras para el ejercicio del derecho humano al agua y saneamiento en México
agua cambia y permanece, nunca es igual y siempre es la misma en su ex-
presión y en sus estados: mar, río, laguna, cascada o charco; lluvia, nieve,
hielo, niebla. En el agua está la matriz de la complejidad. Todo lo que ocurre
en la relación hombre-Naturaleza, ocurre con respecto al agua. La moral mis-
ma encuentra en el agua su origen metafórico.
Nada en el mundo es tan blando como el agua. La manera de ser del agua es
infinitamente amplia e incalculablemente profunda; se extiende de manera in-
definida y fluye a lo lejos sin límite. Las crecidas y menguas pasan sin cálculo.
Arriba en el cielo se convierte en lluvia y rocío; abajo en la tierra se convierte en
humedad y pantanos. Los seres no pueden vivir sin ella, ninguna obra puede
ser llevada a cabo sin ella. Abarca toda la vida sin preferencias personales. Su
humedad alcanza incluso a las cosas que se arrastran, y no busca recompen-
sa. Su abundancia enriquece al mundo entero sin agotarse. Sus virtudes son
dispensadas a los campesinos, sin ser desperdiciadas. No puede encontrarse
ninguna finalidad en su acción. No puede captarse su sutileza. Golpéala, y
no habrá daño; atraviésala, y no será herida; acuchíllala, y no habrá corte;
quémala, y no hará humo. Suave y fluida, no puede ser dispersada. Es sufi-
cientemente penetrante para taladrar el metal y la piedra, suficientemente fuerte
para inundar el mundo entero. Tanto si hay exceso como carencia, permite al
mundo tomar y dar. Se concede a todos los seres sin orden de preferencia;
ni privada ni pública, tiene una continuidad con el cielo y la tierra. A esto se le
llama la virtud suprema (Lao Tse,
-
La-comprension-de-los-misterios-del-Tao).
El agua ha tenido un interés práctico elemental para las personas y los pue-
blos en cualquier tiempo y latitud, y simultáneamente ha sido motivo muy
temprano del ingenio humano. En buena medida la tecnología es, en primer
lugar, tecnología del agua. La hidráulica es el tema de la ciencia desde muy
temprano (Levi, 1989).
El agua es, de manera literal, la fuente de la cultura, de toda inspiración
sagrada y de la
téchne
. El dominio del agua está en el fundamento de la civi-
lización y del Estado despótico, como Witffogel (1966) lo postuló en su cono-
cida hipótesis hidráulica. El juego escisión-retorno del hombre, respecto a la
naturaleza, comienza con el paso de la consideración sagrada del agua a su
sometimiento con fines de irrigación y generación de energía. En el momento
sagrado del agua el hombre la bebe como cualquier animal y, sobre ella, se
transporta sin hollarla como quien la acaricia. Navegar en esos tiempos es