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Viabilidad y barreras para el ejercicio del derecho humano al agua y saneamiento en México
detentan el derecho humano. Y no es que no la sepa pedir. La ley de trans-
parencia y acceso a la información es un mecanismo para su obtención y ha
sido eficaz para obtener mucha información que antes era casi “prohibida”
a un ciudadano común. Pero tratándose de un derecho humano, implica-
ría, según la tendencia internacional, que no tenga que hacerse una petición
específica siguiendo un trámite a veces difícil para su obtención, sino que
por el contrario, esté disponible, al menos, la básica e indispensable, para
la consulta de cualquier persona, y aquí todavía hay camino por delante, no
sin dejar de reconocer los esfuerzos de difusión de la Comisión Nacional del
Agua a través de las estadísticas del agua que anualmente publica, junto con
otra información considerada relevante, pero que todavía falta de consensuar
o uniformar, con otras instituciones públicas e, inclusive, académicas.
La asequibilidad es un parámetro con grandes retos por delante, para las
autoridades y para los ciudadanos. El panorama del país nos muestra que
si bien es cierto el agua es escasa en muchas regiones, especialmente del
norte del país, y abundante en el sur pero con dotaciones menores o no con-
tinuas, el pago que se realiza por ésta no alcanza para cubrir los costos que
implica como servicio público. El hecho de que el servicio público no siempre
sea de calidad figura como argumento de los ciudadanos para no pagar o re-
chazar el aumento en las tarifas; sin embargo, el proceso que se observa es
más bien de rechazo sistemático a cualquier alza, existiendo en el imaginario
colectivo la idea de que el agua es infinita en la naturaleza y, por tanto, debe
ser gratis. Este ha sido un tema de confrontación entre la autoridad local,
llámese municipio, organismo operador o Estado, frente a la sociedad, y lleva
a afirmar que no existe concienciación respecto a la crisis hídrica. Los gobier-
nos no siempre dimensionan a largo plazo el servicio público relacionado al
agua como un tema prioritario de la agenda pública municipal, en detrimento
de la recuperación de costos para la propia sostenibilidad del sector. Y el
tercer aspecto que reviste la asequibilidad en México como problema, es la
inequidad en el pago que puede presentarse en la ciudad. Tarifas altas para
aquellos que no tienen agua continua frente a aquellos con dotación continua
y con red pública formal. Varios organismos operadores han realizado esfuer-
zos significativos por reducir esta desigualdad en el pago, pero el país mues-
tra, en su mayoría, tarifas deficientes tanto en su diseño como en su pago.
Por último, el artículo 4 también se refiere a la aceptabilidad, refiriéndose
ésta (quisiera entender), a una aceptabilidad cultural y con más implicacio-